Pie de atleta | Unidad de Podología



El pie de atleta es una enfermedad infecciosa y contagiosa de la piel producida por hongos dermatofitos. Se alimentan de queratina, es decir, pelo, uña y piel. Los hongos proliferan preferentemente en entornos húmedos, cálidos y oscuros. Son auténticos artistas de la supervivencia y necesitan muy poco para conseguirlo.

La hiperhidrosis asociada (exceso de sudoración) es un caldo de cultivo perfecto, ya que debilita el manto ácido de la piel, quedándose así sin su barrera de protección natural.

Los síntomas principales del pie de atleta:

  • Picor como uno de los primeros indicios
  • Enrojecimiento y descamación
  • Grietas o Ampollas, que causan dolor
  • Mal olor

Se distinguen tres formas diferentes de pie de atleta:

La forma interdigital comienza normalmente entre el tercero y cuarto espacio. Los síntomas van de un enrojecimiento y descamación ligeros a capas de piel blancas y grietas dolorosas.

Las heridas de la piel pueden producir picor. Otro síntoma típico son pequeñas ampollas a los lados de los dedos. Si no se trata a tiempo puede dar lugar a una sobreinfección bacteriana que puede causar un olor desagradable.

La forma escamosa hiperqueratósica se conoce también como pie de atleta tipo mocasín. Comienza en la planta del pie y se extiende progresivamente por los bordes del pie hasta llegar al dorso (empeine). Los primeros síntomas son una fina descamación. Luego se forman callosidades gruesas y aparecen grietas dolorosas, sobre todo en el talón. Se tiende a confundir los síntomas con piel seca.

La forma vesicular dishidrótica produce pequeñas ampollas que se agrupan en el arco plantar y en los bordes del pie. Debido a la gruesa capa córnea de la planta del pie, las ampollas no revientan inmediatamente, sino que se secan. Los síntomas característicos de la infección son sensación de tirantez y picor.

En PODOKLIM contamos con protocolos de actuación específicos para cada forma.

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